| 21 Marzo 2010
Pedro y la recepción del evangelio en Samaria (Hechos 8:14-15 ).
Cuando los samaritanos aceptaron el evangelio, no fue Pedro quien envió emisarios para supervisar la obra en aquella región, como se espera de alguien que ejerce una autoridad moral y jurisdiccional en la Iglesia, sino que fue Pedro, junto con Juan, los que fueron comisionados por los demás apóstoles para tal tarea:
"Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo" (Hechos 8:14-15 ).
| 17 Diciembre 2009
"Subí a Jerusalén para ver a Pedro..." (Gálatas 1:18-19; 2:1-9).
Se ha querido ver en este texto el primado de Pedro por el hecho de que Pablo subió a Jerusalén para verle.
No cabe ninguna duda que Pablo, con su visita, estaba reconociendo el protagonismo y la influencia que Pedro tenía en la iglesia, un protagonismo que devino en constante progreso desde que se inició el grupo de discípulos alrededor de Jesús (Juan 1:35-42 ). Pedro fue uno de los tres discípulos íntimos de Jesús que estuvieron junto al Maestro en momentos claves: a) En la resurrección de la hija de Jairo (Marcos 5:37 ), b) En la transfiguración (Marcos 9:2 ), y c) En el huerto de Getsemaní (Marcos 14:33 ). Todos estos detalles respecto a la persona de Pedro, ciertamente, le otorga cierta aureola a su persona, pero no solamente a él: ¡también a Jacobo y a Juan! A Juan incluso le encomendó Jesús a su madre (Juan 19:27 ). Pero el hecho de que Pablo subiera a Jerusalén en esta ocasión para ver a Pedro, ¿le confiere a éste algún atributo eclesiástico superior, o indica un simple interés personal de Pablo por conocerle?
| 07 Diciembre 2009
Creemos que el incidente más sobresaliente, y quizás único, en el cual se debería palpar el supuesto primado universal de Pedro, fue el llamado "concilio de Jerusalén". Es el mejor ejemplo en el Nuevo Testamento para analizar el tipo de "primado" que ejerció el apóstol Pedro en la iglesia apostólica.
Algunos apologistas católicos afirman que este concilio fue presidido por Pedro en calidad de primado de la Iglesia. No obstante, creemos que una lectura crítica del texto nos permite constatar que Pedro, aun cuando interviene en dicho concilio, no asumió ninguna presidencia, ni lugar distinguido, ni tuvo la última palabra, como se espera de quien preside alguna reunión. Es decir, Pedro no presidió este concilio. Esta evidencia parece mostrar que la iglesia apostólica no supo nada del pretendido primado de Pedro, al menos como lo entiende la dogmática católica romana.

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