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Ahora bien, apriorísticamente tendemos a no dudar en modo alguno de que el Nuevo Testamento sea la Palabra de Dios. Lo es. Pero también hay que decir sobre esto, que salvo los cuatro evangelios donde vemos a La Palabra de Dios, el Verbo, hecho carne, además de sus enseñanzas; el resto de los escritos del mismo, se puede decir que es como una teología, -en el caso de Pablo principalmente- y una aplicación de aquello que sucedió un día en Jerusalén. Naturalmente, en su conjunto, se tiene, y ciertamente lo es, Palabra de Dios. Sin embargo, lo que son las enseñanzas, el mensaje propiamente dicho a través de los labios de Jesús de Nazaret, las enseñanzas que están y constan en los relatos de los evangelios, siguen una misma línea de acontecimientos, enseñanzas, al menos en los tres primeros; el cuarto, salvo algunos datos que complementan a los otros, también tiene paralelismos en cuanto a los hechos ocurridos, en y durante su tiempo de ministerio público. Pero todos ellos, excepto Lucas que acude a las fuentes de testigos directos, presentan la vida y obra, mensaje y hechos de Jesús de Nazaret, coinciendo en todo. Y no parece que haya existido un acuerdo previo para la redacción de los relatos de los evangelios. Posiblemente puede que alguno, el que se considera más antiguo, como es el de Marcos, haya servido en algún momento de guía o boceto en algún caso, pero no más. El asunto toma un giro diferente, un camino distinto, y se aprecia un cambio notable cuando se continúa leyendo el resto del Nuevo Testamento. Con la ascensión a los cielos del personaje central, de Jesús, se queda cierta expectación entre sus seguidores. Ya se interesan por cómo van a quedar las cosas, las promesas, aquellas cosas que habían compartido con El durante su ministerio, y lo vemos cuando le preguntan por la cuestión del Reino y su relación con la implantación del mismo, si tiene que ver Israel como pueblo, sino tiene que ver. Sobre este asunto Jesús les responde que eso no es cosa de ellos, ni siquiera de él, es algo que el Padre lleva en exclusiva, es decir, que un asunto sin revelar, sin conocer todavía. Lo que ellos tenían de tarea por delante era, atenerse a permanecer juntos hasta que viniese el E.Santo a quedarse permanente, en la comunidad que se había formado en torno a Jesús el resucitado. La ausencia de Jesús en medio de ellos, la habría de cubrir la memoria y la actualización de sus enseñanzas. Estas llegaron a conocerse como la doctrina de los apóstoles. Además, los encuentros de ellos, estaban caracterizados por “la comunión unos con otros, el partimiento del pan, y las oraciones” (Hch 2:42) No disponían de ningún documento sobre la vida, las enseñanzas y los dichos del Maestro. Solo el recuerdo y la memoria. Naturalmente la doctrina no podía ser otra sino las enseñanzas de Jesús, el relato de las mismas, y la aplicación para el momento.

Quienes componían el grupo establecido por Jesús para ser sus testigos directos, -además de otros tantos que también habían presenciado los mismos acontecimientos- eran “los doce”. Escogidos por Jesús para estuviesen con El y enviarlos a predicar, hay que decir que no se distinguían entre ellos por ser hombres de estudios, ni maestro alguno. Eran hombres rudos, trabajadores y conocedores de su fe –judía- a través de las enseñanzas que se impartían en los cultos de la sinagoga; la cosa no podía dar para mucho, en el sentido de la preparación. No eran gente ilustrada, tal vez con dificultad habrían adquirido algún que otro saber o conocimiento. Ahora se ven en la responsabilidad de ser ellos los portadores de la gran noticia que suponía predicar la salvación a todas las gentes. Pero ahí están. No son técnicos de la religión, ni siquiera tienen preparación, pero tienen el poder de lo alto que les capacita para la obra y misión que tienen por delante. Es así como se permite Dios el lujo de hacer las cosas.

Como tantas veces, a contra-corriente. Pablo tiene un comentario al respecto cuando dice que “lo necio del mundo, lo débil, lo que no es para hacer su obra” Hoy, no se envía a una persona a desempeñar una labor de pastorado, a menos que sea licenciado en las materias correspondientes. Así van las cosas. Un ejercito de hombres y mujeres bien preparados, licenciados, doctorados y bien pagados; y la obra, las iglesias mas estancadas y anquilosadas que nunca. Se hace verdad el dicho que “está saliendo el tiro, por la culata” producto y consecuencia, de no copiar el proceso de selección de personal a la manera de Dios. No es esto un alegato en contra de los seminarios o la preparación de aquellos que han de servir en el ministerio, no. Es una llamada de atención en tanto que se han invertido los papeles. Hay mucho eclesiasticismo, y poco Reino de Dios.

Siguiendo con el tema. Los “doce” y su doctrina, esta no contaba con otra cosa mas que el relato, la explicación y la deducción de las enseñanzas de Jesús. Y con toda posibilidad, se fuesen anotando y escribiendo estos recuerdos por parte de algunos interesados oyentes. Y hasta la aparición y conversión de Saulo de Tarso, de esta manera se apañaban las comunidades ya existentes; y que se reunían unas veces en el templo, otras por las casas, para seguir hablando y recordando los dichos y hechos con respecto a las enseñanzas de Jesús. No había nada escrito en este sentido, al menos durante los casi cuarenta años posteriores. Si de algo disponían, era de las Escrituras que podían leer en la sinagoga. Un ejemplo se puede ver en el, caso de Felipe y el etíope, responsable de las finanzas del estado etiope, pero hombre que estimaba la religión judía, que se interesaba por el Dios de los profetas y leía sus escritos. La manera en que se fundamentaba la obra de Jesús, y desde donde partían para demostrar que su venida, y su obra, era por el respaldo de esas mismas Escrituras. Pero no contaban con lo que hoy disponemos, de los escritos que forman el N.Testamento. Eran los propios testigos que conocieron estas cosas de primera mano lo que informaban y que llegó a ser “la doctrina de los apóstoles”.

Hasta el capitulo ocho del libro de los Hechos, la información y protagonismo de los primeros creyentes, eran las comunidades y su estilo de vida y común unión entre ellos. En ese espacio de tiempo y sin “líderes” o destacadas figuras en lo religioso, tiene lugar experiencias significativas que son dignas de ser secundadas en todo tiempo, pero más en los momentos de crisis. Se trata de un plan de rescate de urgencia que necesitaban componentes de las comunidades de entonces, eran los necesitados, los más pobres. Todos, no solamente tenían las cosas en común de “boca para afuera” sino que dice el textos “que los que habían creído, eran de un solo corazón y una sola alma” Y ahí está el experimento sin postulados ni doctrina socialista alguna; solo que todos eran uno, y acabaron reduciendo las necesidades y la pobreza en las comunidades: “así que no había entre ellos ningún necesitado” (4:34) Quienes han tratado de emular esta experiencia han sido por lo general, las órdenes monásticas con el consiguiente fracaso por que en este caso, se trata de modelos impuestos, normanizados sin que cuente para nada el estado espiritual interior, la libertad de la persona y la voluntariedad en la generosidad, como respuesta de un corazón agradecido a Dios por sus bendiciones. Pero lo que se conoce hoy como iglesia, teniendo este relato en sus manos, ¿qué hace para seguir el ejemplo? Lo que hace, lo hace en el sentido contrario. Hoy, y a través de los siglos, la religión ha sido fuente de ganancia. De un lado, como de otro. En uno,-el católico romano- ha superado con creces las ganancias. Ha llegado hasta ser un estado de carácter, más que político, económico, al modelo mundano. De otro, el lado protestante, el sector que se declara contrario a un contubernio, a una alianza vituperable, a una confabulación con los poderes de este mundo –representados por el estado básicamente- no está libre de pecado.

El poder económico que se maneja por el protestantismo en muchos países, es de escándalo. Como de escándalo es la vida a lo grande que llevan “grandes” (equivalente de “superiores”) “siervos de dios” (?) con aeronaves particulares, fondos de inversión en las bolsas, construcciones de mega-iglesias (mega-templos) centros operativos para misiones (?) con miles de empleados administrativos; donde requieren grandes sumas de dinero para que acudan a una campaña –al estilo de la farándula mundana, pop o rockera- pero que no reparan en gastos cuando se trata de visitar a los representantes de los poderes mundanos, y ser recibidos por jefes religiosos como el del Vaticano, por ejemplo –aquí se pueden citar nombres como B.Graham, y la pléyade de tele-evangelistas que se han forrado de dólares en el nombre del evangelio, y para más INRI, cayendo algunos, en pecados escandalosos de perversión sexual. ¿Qué ha hecho la Asociación Evangelística B.Graham con todo el monto de dólares que ha manejado a través de su existencia? Solamente si los hubiera invertido en la cantidad de pobres que tienen las calles de las grandes ciudades de su propio país –no hace falta ir a continentes sabidos de pobreza galopante- durmiendo entre cartones, sin ni siquiera derecho a seguridad social, -solo a beneficencia municipal, como una limosna caritativa- .

Es bien conocida la relación de estos “siervos de dios” con los poderes de su país; han sido consejeros de presidentes, han almorzado y departido con ellos; ¿De qué hablaban? ¿De los pobres? ¿Del derecho a una vivienda, un techo, una educación, una sanidad? ¿De los pecados del capitalismo? (que ahora se han hecho evidentes) ¿Acaso el doctor “B.Graham” –como prototipo de tantos otros, no necesario nombrables aquí, (se necesita el espacio para otras cosas) para muestra, un botón- ¿Hablaban de cómo ayudar a los países subdesarrollados, o a cómo seguir esquilmando sus recursos y reservas para sus multinacionales? ¿Hablaban de cómo ayudar a esos países en inversiones para su mejora de calidad de vida; a conseguir más cuotas de libertad y democracia o en mantener a los dictadores de turno de los mismos para seguir favoreciendo sus intereses? ¿Han protestado por la producción de armamento? ¿Acaso no han leído nunca estos mega-predicadores estrella, Hechos 4:32-37 ? ¿Tenían sus Biblias las hojas pegadas en estos mismos capítulos? Iglesia protestante, ¿de qué? Lo que la diferencia de la vaticana es solo el sistema de autoridad única, pero en el plano económico y social, no tiene nada que envidiarla. Si, una diferencia sustancial.

La protestante no tiene un papa, tiene infinidad de ellos con áreas de poder mas reducidas, pero papas al fin y al cabo. No era esta la trayectoria de las comunidades de creyentes que vemos en el principio del libro de los Hechos –no bien acertadamente llamado de los apóstoles, sino- de los creyentes de corazón y alma única, de bolsillos, bienes y propiedades desprendidos y solidarios. Estos son los verdaderos Hechos. Y no son cosas irrealizables, no son programas de ONG alguno; es simplemente Dios obrando en el corazón de sus redimidos que tienen conciencia del hermano, del necesitado; ni de otras necesidades tampoco. La propiedad privada es cosa sagrada en la vida de la iglesia de Dios. Más o menos, así es la cosa.

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