Verso para meditar

Llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo....

2ª Corintios 10:5

 

Ver contenido por hits : 16699
Addthis

Este poema se encontró entre los papeles de una joven señora después de su reciente e inesperado fallecimiento. Sus padres que lo han dado a conocer, prefieren preservar la intimidad de su hija haciéndolo publicar sin mencionar el nombre de la autora.

Amo a Dios:

Si estoy triste, hace que el día sea radiante

Y así, su prodigio,

No puedo sentir tristeza alguna.

La nítida y viva sensación

De verdes y azules es obra suya;

Los árboles que coronan la montaña,

¿Qué son sino las manos mismas de Dios sobre la Tierra?

Amo a Dios:

Hace de mis hijos criaturas traviesas,

Inquietas también, y pendencieras,

Y luego El los incita a reír,

Y los llena de un gozo que es todo pureza,

Y El mismo asoma entonces por el cuerpo

Y los ojos de mis niños.

Son así tan hermosos, tan graciosamente angelicales,

Que siento ganas de llorar a la vista

De su tierno y dulce encanto.

Si, le amo:

El es el creador de perfecciones tales como las horas

Me mueve a maravilla con la oropéndola,

Y hace crecer también curiosas plantas,

Diminutas plantas en los bosques

Con que despertar mi asombro.

Creador es de violentas, salvajes tempestades,

Que se alzan con bramidos,

Para derribar sus propias y majestuosas obras…

Los ríos, las encinas…

Y el hombre.

Pero sólo quiere decirnos

Que sin El nada somos:

El es el Señor.

Amo a Dios:

Vela El por mí igual que vela,

En la llana extensión de la playa,

Los intricados trazos de una menuda caracola.

¡Tan pequeña como es¡…

Para haberla hecho así Dios debe haberla amado mucho.

Me complace pensar que habrá hallado igual gozo

Al darme forma a mí.

Me dotó de tantos y tan grandes sentimientos.

Que no alcanzo a emplearlos todos,

Mas para que los empleara, estoy segura, quiso dármelos...

Me llevó a amar a un hombre cuya alma

Resplandece en sus ojos,

Como resplandece en su rostro mientras duerme,

También por ello amo a Dios, el Supremo Hacedor

El me concedió la risa para que la compartiera,

Y una embriagadora felicidad que esparcir,

Y me hizo saber lo que ella vale

Al infundirme el temor y la angustia,

Como así la enfermedad,

A fin de hacerme fuerte.

 

Toma mi mano en la suya,

Y sé entonces del amor.

Addthis
Mensajes (0)Add Comment

Deja tu comentario
corto | largo

busy