| 07 Diciembre 2009
Creemos que el incidente más sobresaliente, y quizás único, en el cual se debería palpar el supuesto primado universal de Pedro, fue el llamado "concilio de Jerusalén". Es el mejor ejemplo en el Nuevo Testamento para analizar el tipo de "primado" que ejerció el apóstol Pedro en la iglesia apostólica.
Algunos apologistas católicos afirman que este concilio fue presidido por Pedro en calidad de primado de la Iglesia. No obstante, creemos que una lectura crítica del texto nos permite constatar que Pedro, aun cuando interviene en dicho concilio, no asumió ninguna presidencia, ni lugar distinguido, ni tuvo la última palabra, como se espera de quien preside alguna reunión. Es decir, Pedro no presidió este concilio. Esta evidencia parece mostrar que la iglesia apostólica no supo nada del pretendido primado de Pedro, al menos como lo entiende la dogmática católica romana.
Las causas que motivaron este concilio fueron básicamente dos: una de carácter teológico y otra, derivada de ésta, de carácter pastoral: a) ¿Debían los gentiles que creían en el evangelio guardar la ley de Moisés y por ende la circuncisión? b) ¿Era posible la fraternidad con gentiles convertidos al evangelio que no observaban las leyes levíticas de impureza?
En primer lugar, los discípulos de Judea continuaban observando las ordenanzas de impureza según el Levítico y otras partes de la ley incluida la circuncisión. Y aun cuando los que tenían autoridad en la iglesia de Jerusalén "no les dieron órdenes", fueron maestros procedentes de esta iglesia quienes enseñaron a los gentiles convertidos en Antioquía de Siria que "si no se circuncidaban conforme al rito de Moisés, no serían salvos" (Hechos 15:1 ).
La iglesia de Antioquía se percató de las consecuencias que la imposición conllevaba y "dispuso que subiesen Pablo y a Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y los ancianos, para tratar esta cuestión" (Hechos 15:1-2 ).
En segundo lugar, de esta primera causa se derivaba otra, de carácter pastoral. En su vivencia religiosa, los judíos convertidos, porque seguían practicando los ritos levíticos de impureza, chocaban con los gentiles convertidos, los cuales no observaban dichos ritos; antes bien, continuaban con sus costumbres paganas.
El escollo principal se había salvado: no hacía falta que los gentiles guardaran la ley de Moisés (como hacían los judeocristianos), pero deberían "abstenerse" de ciertas cosas según dicha ley:
"Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre" (Hechos 15:19-20 ).
¿Qué papel tuvo Pedro en este concilio?
En primer lugar, los responsables de la iglesia de Antioquía, cuando quisieron solventar su problema, se dirigieron a Jerusalén, no porque allí hubiera alguna sede de superior rango eclesiástico, sino porque de allí procedía la causa de su problema: "por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros... os han inquietado" (Hechos 15:24 ). No obstante, aun cuando el problema hubiera tenido otra procedencia, es posible que lo hubieran discutido en Jerusalén porque allí radicaban los apóstoles.
En segundo lugar, aparte de lo afirmado más arriba, los responsables de la iglesia de Antioquía no subieron a Jerusalén buscando la intervención y el dictamen de la persona de Pedro en calidad de alguna supuesta primacía apostólica sobre los demás, sino que fueron "a los apóstoles y los ancianos, para tratar esta cuestión" (Hechos 15:2 ).
En tercer lugar, durante la reunión, Pedro participó ofreciendo su testimonio en cuanto a lo que Dios había hecho con los gentiles por medio de él (La conversión de Cornelio, Hechos 10 ), sin ninguna otra relevancia que implique ni directa ni indirectamente alguna autoridad sobre los demás. Intervino como uno más.
"los demás callaron"
Hemos hallado a algún apologista católico diciendo que después de hablar Pedro "los demás callaron", como queriendo decir que Pedro concluyó así dicho concilio. Pero una lectura atenta parece mostrar un cuadro diferente. Veamos:
El texto dice que "se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto". Después de mucha discusión, en la que libremente participaron todos cuantos tenían algo que decir, Pedro contó cómo Dios había escogido que los gentiles oyesen por su boca la palabra del evangelio y creyesen. "Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaron cuán grandes señales y maravillas había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles" (que era el tema del concilio). Es decir, la multitud calló después de hablar Pedro para escuchar a los siguientes participantes, Bernabé y Pablo. Y cuando ellos, Bernabé y Pablo, los últimos en intervenir, "callaron", o sea, terminaron de hablar, "Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme...". Fue Jacobo quien expuso las consideraciones conclusivas del concilio y terminó la reunión con estas palabras: "Por lo cual yo juzgo.." (Hechos 15:7-25 ). Los demás no callaron después de hablar Pedro, sino que callaron todos incluido Pedro, para escuchar a Bernabé y a Pablo.
Al releer estos textos nos viene a la mente una pregunta: Si Pedro fue reconocido en la iglesia apostólica como el primado de la Iglesia universal, ¿por qué no presidió Pedro este concilio y lo concluyó como se espera de un primado universal?





