| 17 Diciembre 2009
"Subí a Jerusalén para ver a Pedro..." (Gálatas 1:18-19; 2:1-9).
Se ha querido ver en este texto el primado de Pedro por el hecho de que Pablo subió a Jerusalén para verle.
No cabe ninguna duda que Pablo, con su visita, estaba reconociendo el protagonismo y la influencia que Pedro tenía en la iglesia, un protagonismo que devino en constante progreso desde que se inició el grupo de discípulos alrededor de Jesús (Juan 1:35-42 ). Pedro fue uno de los tres discípulos íntimos de Jesús que estuvieron junto al Maestro en momentos claves: a) En la resurrección de la hija de Jairo (Marcos 5:37 ), b) En la transfiguración (Marcos 9:2 ), y c) En el huerto de Getsemaní (Marcos 14:33 ). Todos estos detalles respecto a la persona de Pedro, ciertamente, le otorga cierta aureola a su persona, pero no solamente a él: ¡también a Jacobo y a Juan! A Juan incluso le encomendó Jesús a su madre (Juan 19:27 ). Pero el hecho de que Pablo subiera a Jerusalén en esta ocasión para ver a Pedro, ¿le confiere a éste algún atributo eclesiástico superior, o indica un simple interés personal de Pablo por conocerle?
Que esta visita no pasó de ser una sincera curiosidad personal de Pablo por conocer a Pedro en persona, lo evidencia el hecho de que Pablo no esperaba recibir nada nuevo de ninguno "de los que tenía reputación de ser algo" (Gálatas 2:6), pues el evangelio que él anunciaba no era "según hombre", ni lo recibió ni lo aprendió "de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo" (Gálatas 1:11-12). Y después de pasados catorce años, como una atención de cortesía, expuso "a los que tenían cierta reputación" el evangelio que él predicaba. Entre estos de "reputación" se hallaban "Jacobo, Cefas [Pedro] y Juan" (Gálatas 2:1-9) ¿No llama la atención el hecho que Pablo cite a Pedro en segundo lugar, contrario a lo habitual en el resto del NT? ¿Es normal citar en segundo lugar a una persona que goza de un rango eclesiástico superior a los demás citados?
Después de su tercer viaje misionero, Pablo fue a Jerusalén "a ver a Jacobo" (Hechos 21:18 ), porque ésta era la persona más relevante en la iglesia de Jerusalén (y ni siquiera era uno de los doce). Pero el hecho de que Pablo fuera "a ver" a Jacobo no otorgaba a éste ninguna preeminencia por encima de los demás que tenían la misma "reputación" (Por ejemplo, Pedro y Juan, que eran considerados "columnas" de la iglesia en Jerusalén, juntamente con Jacobo).
Tenemos muchas evidencias de que Pedro fue el portavoz de los doce durante el ministerio de Jesús, pero esto se debe más a su carácter extrovertido e impetuoso que a cualquier función concedida entre los doce. Esta misma cualidad personal de Pedro explica que figure siempre en primer lugar en las listas de los Evangelios y en Hechos. Sin embargo, es muy significativo que ese orden no ocurra en las epístolas de Pablo.
Aparte de esto, no existe un testimonio en el NT que indique directa o indirectamente una acción de Pedro que sugiera algún tipo de supervisión, encargo u orden hacia alguna iglesia o personas. Más bien vemos que Pedro ejercía el apostolado y el trabajo de evangelista con la misma autoridad y con el mismo espíritu de servicio que los demás apóstoles (Hechos 3:1:26 ; 4:1-31; 9:38-42; 10:1-48). El protagonismo de Pedro, por ejemplo, en el caso de Ananías y Safira (Hechos 5:1-11 ) no implica ninguna supuesta autoridad por encima de los demás apóstoles, pues Pablo es protagonista de otros casos parecidos (Hechos 13:4-12 ; 16:17-18).
El apostolado de la circuncisión (Gálatas 2:6-8).
Sólo una vez, en la carta de Pablo a los Gálatas, Pedro es presentado como receptor de una comisión especial y personal, aun cuando es obvio que dicha comisión no fue exclusiva para él:
"Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron. Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles) (Gálatas 2:6-8).
En primer lugar, observemos que "los de reputación" (entre ellos Pedro) no le comunicaron nada nuevo a Pablo. Es decir, Pablo no necesitó ninguna consultoría, consejo o dirección de nadie ni siquiera de Pedro. En segundo lugar, observemos que Pablo se iguala a Pedro en dicha comisión. Es decir, si quisiéramos ver el primado de Pedro en el hecho de haber sido "encomendado para predicar el evangelio de la circuncisión" (predicar a los judíos), tendríamos que reconocer el mismo primado a Pablo porque él también había sido "encomendado para predicar el evangelio de la incircuncisión" (predicar a los gentiles), pues "el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en Pablo para con los gentiles".
¿Significa esto dos primados?
Algunos apologistas católicos, porque consideran que la Iglesia tiene que tener una Cabeza visible que la gobierne universalmente, deducen de este texto que Pablo estaba reconociendo el primado universal de Pedro. Pero Pablo está hablando de encargos ministeriales, de ámbitos étnicos de trabajo, no de autoridad eclesiástica. Si Pablo estuviera refiriéndose a una supuesta autoridad derivada de dicho encargo ministerial, tendríamos que sacar la conclusión de que la Iglesia tenía dos "primados", uno para los gentiles (Pablo) y otro para los judíos (Pedro), y él, Pablo, estaría reclamando "su" primado. Pero no es éste el tema que Pablo está tratando. El texto no implica que hubiera dos primados, y de ello se deduce que no había ninguno, ni siquiera el de Pedro.





